lunes, 7 de abril de 2008

Ronckanpunk Not Dead

Si cruzar el centro de Santiago, a pie, a las 4:00 a.m., implica una cierta cuota de riesgo, y si a eso le agregamos la compañía de un amigo borrachín y porfiado, la anécdota ya se convierte en odisea, como me sucedió a mí este fin de semana luego de asistir a un ameno y regado cumpleaños-asado. Una vez que se dijo calabaza, demoré más de una hora en llegar desde la calle Huérfanos a la Alameda, ya que mi amigo insistía en mear en cada esquina, o quedarse a dormir en pleno paseo, mientras una jauría de flaites nos observaba en espera de la primera distracción. A punta de empujones, finalmente conseguimos llegar a la Alameda, en donde pude detener un taxi y embarcar a mi beodo amigo hacia la dirección que alcanzó a balbucear.
Una vez que mi lastre ya iba en dirección a su casa, quise detenerme un momento a observar a las personas y grupos que deambulan a esas horas de la madrugada, que esperan locomoción, varios que vienen de vuelta de discoteques y locales nocturnos, otros que a esa hora todavía laburan. Y como me dio hambre, me dirigí por esta ancha alameda capitalina en busca de un conocido carrito de sopaipillas y sandwichs de potito, que casi nunca me ha fallado. En el camino, me encontré con un grupo de punkis amigos, y les pregunto por mi socio "El Ácido", a quien no he visto hace caleta de tiempo. La última vez que había conversado con él, me lo encontré de casualidad, en una de las "Marchas de los Pingüinos", hace 2 años ya. Aquella vez recuerdo que accidentalmente tuve que cruzar el bandejón central de la Alameda, en medio de una batalla campal entre los estudiantes, el lumpen, y los carabineros de fuerzas especiales, con humo, zorrillos y molotovs incluidos. Del otro lado de la calle , estaba El Ácido esperándome con una mitad de limón, que debía chupar para inhibir el efecto de las bombas lacrimógenas. Luego me contaría que ese día se aburrió de machetear porque no le daban muchas monedas, que la gente anda esquiva por los desórdenes en el centro, así es que con lo enrarecido que estaba el aire por el efecto lloroso del humo policíaco, reunió el poco dinero que tenía y optó por comprar una bolsa de limones en el mercado, y vendérselos en mitades a manifestantes y transeúntes, al doble de lo que a él le había costado la unidad.
En el dibujo pueden ver a mi amigo "El Ácido", como yo lo ví en aquella tarde de otoño. En el grupo de punkis con el que solía juntarse solo pudieron decirme que "El Ácido" se había ido al sur, a la zona del conflicto mapuche, pero no a vender limones, sino que a participar activamente en la batalla.

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Se viene el lanzamiento del 2º número punkómic de
"LA RONCKANBLUS, el barrio del rock"

Viernes 18 de abril, 19:30 hrs.
Sala América, Biblioteca Nacional
Alameda 651 /Metro Santa Lucía

¡ ESTÁN TODOS INVITADOS, facas!
Entrada Liberada

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Hago dibujos. Creo que es lo único bueno que sé hacer. Algo es algo