viernes, 21 de septiembre de 2007

¿Quo Vadis?


La novela "Quo Vadis" es del autor polaco Henryk Sienkiewicz y data del año 1896.
Ha sido adaptada varias veces al cine, dando lugar a varios largometrajes.
El más conocido de ellos y el que más me gusta a mí es el interpretado por Robert Taylor y Deborah Kerr, con Peter Ustinov en el papel de Nerón, una de las más brillantes interpretaciones del actor.
En ella se cuenta la historia de dos amantes, el general romano Marco y la cristiana Ligia, durante la persecución de los cristianos por parte del emperador Nerón.

La pregunta en latín "Quo Vadis" , en español significa «¿A dónde Vas?»
La tradición nos cuenta que cuando el apóstol Pedro huía de Roma para ponerse a salvo de la persecución romana, en el camino se cruza con su maestro Jesús. Es entonces cuando Pedro le pregunta "¿ A Donde Vas?" ( "¿ Quo Vadis?"), a la que el profeta le responde que va a Roma para que lo crucifiquen otra vez, porque sus propios amigos le han abandonado. Al quedar en verguenza por evidenciar su cobardía, Pedro decide entonces regresar a Roma para afrontar su destino estoicamente, que será el martirio.

Si bien la intención de Sienkiewicz cuando publicó la novela era retratar la opresión estatal similar al de la Polonia de su época y para él esta anécdota cobra un énfasis especial; tampoco es la mía indagar en discusiones de tipo históricas-religiosas, o catequísticas.
Yo me quiero referir más que nada a lo importante de permanecer fuerte en la adversidad, pese a los malos ratos, que es cuando el temple se hace vulnerable, y el cómo lo que se cree, se hace cada vez más difuso. Volver sobre los pasos y exponerse a una crucifición segura en estos días quizás no sea lo más sensato, y probablemente no te haga más perfecto, pero si más consecuente, más respetado. Más humano, con hierros y aciertos.
Omitirse frente lo repudiable o lo razonablemente cuestionable, no es solo una forma de censura, sino que también no abrirse ante la posibilidad de corregir, o dialogar sobre los dilemas diarios. Decir de frente lo que piensa es a todas luces mucho más honesto que bajar la cabeza, esquivar un saludo, o torcer la mirada para no enfrentarse a la discusión, que pese a todo, siempre sana, siempre despeja la mente y el espíritu. El personaje del apóstol Pedro podría haber seguido huyendo por años, pero decidió ser consecuente con lo que predicaba. ¿ A donde vas?

Me gustaría citar la carta que uno de los personajes claves de la novela, Petronio, envió al emperador antes de suicidarse, según la versión de la obra de Henryk Sienkiewicz.
( Petronio es un personaje históricamente auténtico):

“No creas, te lo ruego, que me ha herido profundamente el que asesinaras a tu madre, a tu mujer y a tu hermano; que me he indignado porque incendiaras a Roma y enviarás al Erebo a todos los ciudadanos honrados de tu imperio; no, amadísimo nieto de Cronos: la muerte es el fin natural de todos los seres y no era dable esperar de ti otras proezas. “Pero tener que soportar por largos años tu canto que me destroza los oídos, ver tu barriga digna de Domicio, y tus flacas piernas dando grotescas volteretas en la pírrica danza; escuchar tu música, oírte declamar versos que no son tuyos, desdichado poetastro de suburbio, son cosas verdaderamente superiores a mis fuerzas y a mi paciencia, y han acabado por inspirarme el irresistible deseo de morir"

Petronio,
("Quo Vadis" de Henryk Sienkiewicz)

Hay mierdas de las que uno tiene puro que virarse. No hay por qué soportar la estupidez y la cobardía gratuitamente. Sobre todo cuando se hace demasiado evidente y nadie aún quiera convencerse.

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