jueves, 30 de agosto de 2007

El Buitre, por F. Kafka



Este post está dedicado con mucho cariño a los insolentemente cobardes rastreros pencas.
A los que aún creen que la luna es una medalla de plata para colgarla al cuello según el vestido y las botas.
Que las mentira los confunda y se empolven con el talco esnobista.
O mejor, que les dé un paro cardíaco. Que el corazón se les retuerza.
Que cuando guiñen el ojo, les salga orzuelo.
Que cuando hablen, se les caigan las babas.

Que cuando den la mano, se peguen la sarna.
Que cuando se sienten, se desculen.
Que cuando besen, les muerdan la lengua.

Cuando se vayan, cierren la puerta por fuera.
No me interesa conocerlos.
Pueda que me equivoque,
pero errar es divino.

Tengo a la paciencia como aliado.


EL BUITRE
por Franz Kafka
( traducción J.L. Borges)

“Erase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado las botas y las medias, y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo. Volaba en círculos inquietos alrededor, y luego proseguía la obra. Pasó un señor, nos miró un rato, y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

- Estoy indefenso -le dije-, vino y comenzó a picotearme. Yo quise espantarlo, y hasta pensé en torcerle el pescuezo. Pero estos animales son muy fuertes, y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies, que ahora están casi hechos pedazos.

- No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y se acabó el buitre.

- Le parece? -Pregunté-, quiere encargarse usted del asunto?

- Encantado -dijo el señor-; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí-: Por favor, pruebe de todos modos.

- Bueno -dijo el señor-, voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora ví que lo había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y, como un atleta que arroja la jabalina, encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba”.

El texto es una desgrabación de la conferencia que el autor dió en el Colegio Argentino de Filosofía (CAF).


Franz Kafka
3 de julio de 1833 - 3 de junio de 1924

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