lunes, 5 de febrero de 2007

Curepto Rockers #6: "¿Donde está Violeta Parra?"

Recordando a Violeta Parra
( San Carlos, Chillán, 4 de octubre de 1917 -
Santiago, 5 de febrero de 1967)

Periodista:
-¿ Puedes explicar los elementos que componen esta arpillera?-
Violeta: -Sí. Primeramente, estos son todos personajes que aman la paz
P: -¿ Quienes son todos estos personajes?
V: -La primera soy yo
P: -¿Por qué morado?
V: -¿ Ah..?
P: -¿Por qué morado?
V: -Porque es el color de mi nombre
P: -Violeta...
V: -Sí...


Extracto de 6 minutos de un documental suizo
disponible en Youtube (02:33 - 02:02)

Recuerdo era octubre de 1999 y vivía en Talca. Ganaba algunos pesos dibujando para el diario local, lo que me permitía con cierto ajuste pagar la pieza que arrendaba, cancelar en parte el fiado del Tuareg ( local nocturno donde tenía libreta para comer y beber), y darme el gusto de comprarme el CD del mes. Así y todo, eran tiempos de mucho crecimiento personal y creativo.
Esa mañana me había dirigido a Radios Troncoso, la tienda musical más completa que existía en la ciudad Trueno. Hacía tiempo que venía con cierta compulsividad comprando joyitas del folclor chileno, en parte, porque me dí cuenta que no disponía de mucho material campesino, tomando en cuenta mi origen cureptano y mi gusto por las cuecas gañanas y los cantores de versos y décimas a lo humano y lo divino.
De alguna manera también, era un etapa en que estaba comprobando sin poca felicidad, que existía gente grandiosa e iluminada, y que no pasaba por un asunto de cunas, apellidos, ni títulos. Que se convirtieron en personajes realmente admirables solo por lo que pudieron entregar al mundo...
Por eso ese día, salí de la tienda con un compilado de Violeta Parra, llamado "La Jardinera y su Canto". Llegando a la vieja casona donde arrendaba, escuché el disco completo junto a Don Nestor, el solitario y viejo taxista, arrendatario de la pieza contigua y amante de las cuecas y la buena vida, quién ya se había instalado a escuchar con una botella de pipeño en la mesa del patio. Así se nos hizo toda la tarde.
Entusiasmado, fuí a buscar a una amiga alemana que tenía y la invité a tomar un trago por ahí, a uno de esos locales pirulos que hay en el centro. Total, la alegría del nuevo disco, el descubrimiento de las viejas grabaciones de Violeta Parra, y el pipeño de don Nestor, ameritaban una buena conversación sobre Chile y los chilenos.
Buscamos en el centro alguna picada entretenida, pero solo dimos con un pub que se veía piola y tenía ese saborcillo tan sudamericano y que encanta a algunos europeos perdidos: un tipo con guitarra de palo y cantando lastimeramente temas de Silvio Rodríguez y alguna que otra canción de cancionero de cuneta...Un pub.
El local estaba casi lleno de tipos con chalecos verde agua sobre los hombros y rubias teñidas y de jeans blancos. Harto jeep y 4x4 estacionados afuera. Nunca he sido y trato de no ser prejuicioso, pero ciertos ambientes me incomodan. Solo me motiva el hecho de quedarme a ocupar el espacio que a todos nos pertenece. Además un local donde se veían todos bastante distendidos escuchando a Silvio no podía ser tan penca.
Cuento corto: Con mi amiga nos sentamos en la mesa que estaba desocupada y la garzona se acerca a mostrarme la carta de bebidas. Alcancé a pedirle un par de cervezas y le insinué lo caro que estaban en comparación con otras partes. La velada fue bastante agradable e incluso llegamos a conversar y reír con algunos personajes de las mesas vecinas. Hasta tarareamos en un desafinado coro el hit " Canción Urgente para Nicaragua".
Cuando ya era hora de partir, me acerqué directamente a cancelar al mesón, donde se encontraba el dueño del local recaudando en la caja registradora.
" Así es que estaban caras la cervezas...- me dice y me mira con desprecio-Es para que gente rota como voh no venga a este tipo de locales..."-
Me sentí tan mal, que instintivamente tome una vaso y con fuerza lo quebré en el piso. Y ahí quedó la grande...Todo el público del local con en el que minutos antes habíamos estado tarareando canciones de la trova cubana, se nos fue encima. Alcanzo a recordar cuando la turba me arrastra a la calle y me pusieron tres certeros combos en el hocico. Luego vinieron las patadas, luego al suelo, y más patadas. Mi amiga gritando desesperada que por favor detuvieran la golpiza. El emulador de Silvio Rodríguez fue el último en dar sus puntapies guachos. Recuerdo estar botado fuera de ese local, sangrando. Mi amiga alemana asistiéndome con un par de cuidadores de autos, que se habían acercado para auxiliarme luego de la mocha campal. Adentro del local se escuchaba una versión edulcorada de "Sambalando"
Con mi amiga nos fuimos a nuestras casas en silencio. Ella con tristeza. Yo con rabia.
A otro día, don Nestor me golpea la ventana de la puerta para despertarme:
- ¿Amigo, está ahí?...¿qué tal si escuchamos las cuequitas que se puso ayer? las de Violeta Parra...-
Salté de la cama para mirarme en el espejo y comprobar que ningún moretón era de gravedad.
Le puse PLAY y volumen fuerte al equipo y dejé que el Cd partiera desde el principio. Don Nestor seguía hablándome desde el patio
- Oiga, sabe que anoche estaba afuera de un restorán esperando a un cliente cuando de repente veo que de otro local sale toda la gente a la calle a sacarle cresta y media a un pobre cristiano..-
Entreabro la puerta y le pegunto:
-¿ y qué tal?...¿ al menos el gallo se defendía?
- ¡ Y qué más podía hacer, iñor, si estaban todos dándole guaraca en el suelo!...pero putas que cómo se defendía este animal ¡le aforró patás al que pilló por delante..!-
- jejeje, qué buena...al menos cayó dignamente...-le digo con cierto orgullo y abro la puerta entera.
- ¿ Cayó? ¿cayó, me dice? ...Aquí nadie ha caído aún. Nadie se rinde así de fácil. Y pude haberlo traído en al auto, si no supiera que usted sabe llegar a su casa...Los golpes, las patás y los charchazos duelen solamente por fuera. Y si algo le quedó soliendo por dentro, ya sabe qué es lo que tiene que hacer. Pero no se humille. Hágase valer...¡ Y ponga la canción 5, caramba!- replicó Don Néstor.
La canción 5 del disco " La Jardinera y su Canto" se llama EL HIJO ARREPENTIDO, y cada vez que la escucho no evito sentir cierta melancolía. Alguna veces, con pipeño, hasta lloro. Empieza así:

" Cuando salí de Chillán
salí sin ningún motivo,

salí a recorrer el mundo

porque ese era mi destino.

Fue mi destino, ay sí,
fue mi destino.


Mi taita me dijo:
no
te vayas hijo querido,
tu mama está enferma y yo
estoy más muerto que vivo.


Muerto que vivo, ay sí,
muerto que vivo.


Pero yo no escuché nunca
nada de lo que él me dijo

y por las calles del mundo

anduve como un perdido.


Como un perdido, ay sí,

como un perdido"


( "El hijo arrepentido", Nicanor Parra - Violeta Parra)


( calle Roble Nº 531, San Carlos, Chillán)

"Desembarcando en Riñihue
se vio a la Violeta Parra,
sin cuerdas en la guitarra,
sin hojas en el colihue;
una banda de chirigues
le vino a dar un concierto;
con su hermanito Robert
o
y Cochepe forman un trío
que cant'al orilla del rio

y en el vaivén de los puertos."

(El texto pertenece al capítulo LVIII del libro " Décimas, autobiografía en verso" (1966) de Violeta Parra)

"Si escribo esta poesía
no es sólo por darme el gusto
más bien para darle un susto
al mal con alevosía"

Colorido Violeta
A continuación, algunas reproducciones de las arpilleras de Violeta, yo creo que quizás el arte parriano menos difundido en nuestro país, pese a la relevancia que tuvo y que por sus motivos y calidad le significó ser la primer artista latinoamericana con una exposición personal en el Museo de Artes Decorativas del Palacio de Louvre en París, Francia (1964)

" Fresia y Caupolicán"

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