martes, 2 de octubre de 2007

EGO TE ABSOLVO

Esta mañana pisé mierda de perro, signo inequívoco de buena suerte, según los españoles. Dejando de lado su no muy agradable olor (que se intensifica al tratar de sacarlo con un palito mojando la planta de la zapatilla), debo confesar que me alegré. El fin de semana me había comprado una camisa en la ropa americana, y me habían vuelto las ganas de dibujar algo. Me faltaba pisar mierda de perro, para que la cadena de buena vibra fuera realmente perfecta.
Me gustaría escribir todo esto desde otra perspectiva, más oscura quizás, pero un tanto menos influenciada por la esperanza de la incertidumbre, aquella que nos motiva o hace que nuestros días sea menos aburridos.
Pero en este momento no podría. Ya se lo había comentado a un amigo cuando le dije había entendido a Blake, y había visto la realidad infinita. Una exageración, si se piensa que aún tengo dudas sobre lo que ví y experimenté.
Y ahora estoy preparado para seguir viendo lo que no quería ver.
En general, después de un tiempo de reflexión en torno a situaciones específicas y personales, me he dado cuenta de la fragilidad del temple. Hablo del temple en referencia de nuesto equilibrio, fuerza y voluntad. Lo cierto es que he visto y he escuchado cosas lamentables. Lamentables para mí, en realidad. Porque a poco andar, las evidencias dan paso a un tufillo de desidia preocupante. Y aunque pretenda tratar de comprender, todo tiende a volverse decepcionante. A eso me refiero con lo lamentable.
Una decepción que toma camino propio, y quizás pueda llevarte a errar en juicios y apreciaciones. Específicamente cuando hay personas que prefieren omitir que ofrecer, que prefieren no pensar para no exigirse.
Desde este modesto espacio, solo puedo decir que no todo es para siempre. Que todo es vulnerable y que no reconocerse solo termina enrareciendo el aire, enrareciendo todo.
Y si bien siempre hay un márgen para el error, hay otro más para la rectificación. Pero esta, no llega sola.
Y asumirse tan lleno de equivocaciones, hace sentirse más vivo. Pero, como siempre, solo hablo por mí.
Me asomo por la ventana y veo que la calle es larga. Y en cada cuadra hay un mojón de perro escondido, como el tesoro de los pacientes.


Dedicado a todos los amigos y amigas que perdí.
Y a los que aún tengo, y recuerdo siempre

1 comentario:

pal dijo...

perder amigos es terrible... no se si se fueron o te los fueros, pero siempre es una cosa que mata la sensación de continuidadd de nuestras vidas... si tienes que andar de cagada en cagada, dale no más... ya se que yo con mis 40tas no llego a tus más de 200, pero creo que acabas de aprender, como si tuvieras algo más de 20 y menos de 30, qué la vida es siempre volver a empezar, y en gral, importa un pepinillo en vinagre saber quien tiene la culpa, sino más bien por donde seguimos y que fue lo que nos quedó.
Un beso.

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Ser o no ser. Ese es tu problema

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Hago dibujos. Creo que es lo único bueno que sé hacer. Algo es algo